• Familia y Colegio

    “¿Qué consejos darías a unos padres con las exigencias de su día a día, con muchas preocupaciones y miedos en la cabeza, con escasez de tiempo, para implicarse en las acciones educativas del centro? ¿Es realmente posible esa interacción?”

    Sí. Es posible. Es más, es imprescindible de cara a propiciar los mejores resultados escolares y una educación integral, coherente y de calidad.

    En la actual sociedad educar es algo especialmente complejo. Es difícil para las familias y  también para “la escuela”. Ser conscientes de ello es mejor que ignorarlo. Y no debe llevarnos a la angustia; ni tanto a pre-ocuparnos como a ocuparnos. Y ha de propiciar que todos los que estamos convocados a la tarea educativa reforcemos dos ideas:

    Padres y profesores nos hemos de formar continuamente en beneficio de nuestros hijos y alumnos.

    Familia y  escuela debemos implicarnos y “remar” en la misma dirección, posibilitar sinergias desde el respeto mutuo, la confianza y la cooperación.

    No hemos de perder de vista que la educación empieza en la familia y se prolonga en la escuela, y una buena educación exige el conocimiento del medio en el que viven los niños, la realidad del colegio, así como la participación de los padres  en la vida escolar.

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